Este sistema fue ideado en el siglo XVIII por el matemático francés Jean Le Rond D’Alembert y actualmente se aplica en muchos casinos del mundo en el juego de la ruleta. Este sistema también recibe el nombre de “Sistema de la Pirámide” y suele aplicarse para las suertes sencillas, esto es, las apuestas externas a color (Rojo / Negro), a paridad (Par / Impar) y a mitad (Número Alto /Número Bajo).
Comprender el funcionamiento de este sistema es muy sencillo. El jugador realiza una apuesta de una ficha a cualquier suerte sencilla. Si el jugador acierta disminuirá su apuesta en una ficha y si pierde aumentará su apuesta en una ficha. El beneficio del jugador dependerá de la tirada en la que acierte, así como del valor de la ficha o fichas de apuesta. Esta progresión no establece ningún valor recomendable para las fichas de apuesta ni tampoco indica que deba mantenerse un mismo valor para todas las tiradas, es decir, el jugador puede apostar una ficha de 10 euros y si pierde, apostar dos fichas de 25 euros. A continuación se ofrece un ejemplo para exponer más claramente cómo funciona la Progresión D’Alembert.
Supongamos que un jugador, tras observar varias tiradas de la ruleta, se decanta por apostar una ficha de 10 euros a números pares. Si el jugador acierta, obtendrá otros 10 euros de beneficio y deberá volver a comenzar la progresión con la misma suerte sencilla o con otra. Si por el contrario no acierta, esto es, sale un número impar, el jugador deberá colocar dos fichas de apuesta a números pares. Como se señaló anteriormente, el valor de estas fichas puede ser de 10 euros o de cualquier otro valor. La decisión queda en manos del propio jugador. Si el jugador acierta, apostará en la próxima tirada una única ficha de apuesta a números pares del valor que considere oportuno. Si vuelve a perder, entonces apostará en la siguiente tirada tres fichas de apuesta del valor de su elección. Así sucesivamente hasta que el jugador alcance el tope máximo de pérdidas o el tope de ganancias que tenia previsto.
Este sistema, al igual que con el valor de las fichas de apuesta, no fija ningún tipo de límite de pérdidas ni de límite de ganancias a partir del cual deba retirarse, sino que ha de ser el mismo jugador el que se establezca dichos límites. Se recomienda al jugador que cumpla estrictamente estos límites y que no continúe jugando una vez haya alcanzado alguno de los dos topes. |